lunes, 24 de enero de 2011

Derechos Humanos y Fe


¿Cómo cantar al Señor en una tierra extraña?
¿Cómo conseguir que la fe no sea alienante sino liberadora?


El día de hoy falleció el Obispo Samuel Ruiz García, defensor de los derechos de los pueblos indígenas y mediador en distintos conflictos relacionados con la reivindicación de los derechos de aquéllos. Acusado por el Gobierno Zedillista de apoyar causas subersivas, a Don Samuel Ruiz algunos lo ubican dentro de la corriente de la Teología de la Liberación al interior de la Iglesia Católica. Recibiendo en 2001, el Premio Internacional de los Derechos Humanos de Nüremberg. Activista incansable y sabio luchador de causas nobles. El día de hoy México ha perdido a un gran ser humano que luchó por las causas más olvidadas pero tantas veces pronunciadas por los políticos de este país: la histórica marginación de los indígenas y la reivindicación de sus derechos. Esperemos que con él solo muera el cuerpo de un gran ser humano y persista el espíritu de lucha incansable por mejorar las condiciones de vida de todos los indígenas.

miércoles, 19 de enero de 2011

Del por qué es ciega la justicia en México

En el país de los tuertos, anda con un ojo cerrado

Alejandro Jodorowsky

Se ha creado un debate intenso en los medios de comunicación acerca del Caso de Rubí Marisol Frayre, principalmente como consecuencia del asesinato de su madre Marisela Escobedo (frente al mismo Palacio de Gobierno de Chihuahua) quien se volvió una intensa activista, para exigir justicia en el caso de su hija, la cual fue presuntamente asesinada por su pareja, el señor Sergio Barraza Bocanegra.

La prensa se ha volcado contra los tres jueces, Rafael Boudid, Catalina Ochoa y Netzahualcóyotl Zúñiga, que dictaron sentencia absolutoria al presunto culpable el año pasado. El debate sostenido por la sociedad en general ha sido encontrar culpables. Declaraciones inmediatas al asesinato de la activista no se hicieron esperar de parte de políticos, el mismo Presidente criticó la labor judicial advirtiendo que el asesino había salido libre por simples “formalismos”, advirtiendo que existían juzgadores de “verificadores de requisitos”. Pocos días después, la Comisión de Derechos Humanos de ese Estado solicitó juicio político para los juzgadores ante el Congreso de aquél Estado. Solicitud que fue admitida por los Diputados y está siendo procesada.

Los jueces pertenecen a un Tribunal Oral en Chihuahua. Estos han responsabilizado al Ministerio Público por no haber integrado la averiguación previa y aportar elementos suficientes para demostrar la culpabilidad del presunto asesino. En su defensa han afirmado: “Nuestra sentencia no causó ninguna de las dos muertes”. Se ha alegado con bastante firmeza que existe una confesión, los jueces han negado que exista dicha prueba en el expediente, incluso, han aportado pruebas para demostrarlo. Uno de los videos que más ha causado impacto e indignación en la sociedad es el perdón que pide el presunto culpable a la madre de Marisol por algo que no puede reparar, sin embargo, no refiere por qué exactamente.

Nos encontramos ante un caso que a primera vista se antoja complicado. Sin embargo, pudiera ser más común de lo que sucede en la realidad cotidiana. En México han existido casos espeluznantes, en donde los culpables han pasado años en prisión, y después han salido libres porque las confesiones rendidas ante el Ministerio Público habían sido parte de todo un entramado de mentiras oficialistas, tal es el caso de genocidio ocurrido en Acteal y la sentencia dictada por la Suprema Corte apenas el año pasado exonerando a decenas de indígenas porque no existían pruebas evidentes de su participación en los homicidios, donde se destapó la cloaca de suciedad en la que están inmersos la mayor parte de los operadores del derecho en el país.

Encontrar culpables o señalarlos resulta bastante sencillo, cualquier político lo suficientemente mediocre puede hacerlo, incluso algún ciudadano promedio que se encuentre harto de las condiciones económicas, sociales o políticas en el país. El sistema político autoritario en nuestro país todavía a finales del siglo pasado, funcionaba a partir de la creación de culpables, chivos expiatorios y mentiras oficiales. Esta cultura de autoritarismo fue transformando progresivamente las reglas del juego político, y entre ellas, también se encontraba la del sistema judicial.

La reforma constitucional en materia penal de 2008, consagró la obligación para todos los Estados de la República tener un sistema acusatorio penal para juzgar a los presuntos culpables. Qué mejor pacto que la Constitución para afianzar las responsabilidades de cada quien. El sistema penal oral lleva consigo una exigencia tremenda: que cada quien haga su trabajo, y que lo haga bien. Pues de lo contrario, la transparencia y publicidad de las mismas decisiones ponen en evidencia a quien comete errores. Quien acusa, debe probar, quien prueba, acusa, y si no acusa, quiere decir que no tiene con qué probar. Mientras quien defiende, puede callar y no admitir. Es un juego más o menos parecido al que observamos en las series norteamericanas del sistema penal. Y léase algo bastante interesante en estas misma cultura, quien comete un error lo paga, y demasiado caro, así sea el perito que examinó la prueba más minúscula de la cual la defensa extrajo una duda razonable para sembrarla en la conciencia del jurado o sea el mismo Ministerio Público que reunió mal las pruebas. Es decir, quien exige es la sociedad y la transparencia juega aquí un papel determinante. Los medios acechan a quien comete errores, no dejan de presionar, haciendo incluso juicios mediáticos de los casos judiciales. Dicho en términos simples, quien hace mal, le va mal.

Preguntamos, ¿qué es lo que hace este caso tan emblemático? ¿el asesinato de la activista Marisela Escobedo? ¿el perdón público por una razón que desconocemos pero que la prensa y gran parte de la sociedad ha inferido que se trata de un perdón por el homicidio? Las pruebas que existen en el expediente judicial y que fueron llevadas a juicio oral fueron, según los jueces de la causa, versiones contradictorias de testigos de oídas, quienes declararon que Sergio Barraza les confesó el crimen, pero no consta alguna confesión rendida ante el Ministerio Público o ante los jueces. El Código Procesal Penal de Chihuahua, y no es por ser legalista, pero la mayor parte de los Códigos en el mundo dicen lo mismo, para que una confesión sea válida, requiere ser hecha mediante un reconocimiento expreso, ante el Ministerio Público o ante el Juez, y en presencia de su defensor. Estas son reglas elementales de derechos fundamentales que cualquier estudiante de segundo año de derecho sabe. Incluso podríamos decir que hasta un político estaría obligado a saberlo.

Ante el juicio mediático iniciado ¿qué hacer? Ante la condena unánime de una sociedad hastiada de feminicidios ¿a quién exigimos responsabilidades? Los jueces de manera muy osada se han atrevido a transparentar pruebas, elementos materiales que obran ya no solamente en un expediente escrito, sino lo que ocurrió ante sus ojos con el desarrollo del juicio oral penal. Nos preguntamos, ¿por qué no exhibir de igual forma las audiencias en donde el Ministerio Público presenta sus alegatos ante el juez y demuestra paso a paso la presunta culpabilidad del supuesto homicida con las pruebas que dice tener o haber aportado? Es como si acudiéramos al cine y calificamos una película de horrible únicamente viendo el final de la misma. No criticamos los juicios mediáticos, incluso los alentamos. Es saludable para una sociedad democrática, la formación de una opinión pública responsable, pero esto implica también obligaciones. La de estar informado sobre lo que sucede con las cuestiones públicas y como suceden esos procesos, ya sean administrativos o judiciales.

Los jueces han salido a defenderse, han mostrado la cara, se han atrevido a enfrentar la verdad a partir de una triste realidad de impunidad que se vive en el país. Al que no hemos visto aportando pruebas es al Ministerio Público, quien curiosamente depende directamente del Gobernador del Estado de Chihuahua, y el cual de manera curiosa, no ha lanzado una acusación pública directa en contra de aquél. Siempre que se habla de Ministerio Público en nuestro país es preciso abordar el tema de la impunidad. Porque expertos han reconocido que el corazón de la impunidad, reside en el Ministerio Público (ZEPEDA LECUONA, Crimen sin Castigo, FCE, 2008). Sin embargo, para políticos como el Presidente de la República en su combate al crimen organizado, se trata en muchas ocasiones de “meras formalidades”, cuando tristemente los datos nos indican que los delincuentes más peligrosos han salido libres por haber sido mal integradas averiguaciones previas por el Ministerio Público o la aportación de pruebas, o confesiones forzadas, o torturas. Efectivamente, simples formalismos que en un Estado Democrático se permiten. Y aún peor, la incapacidad de una Suprema Corte de Justicia de la Nación para atreverse a analizar el fondo de las cuestiones relacionadas con las violaciones a los derechos humanos en el combate al crimen organizado (situación demostrada con la condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y Organismos Internacionales en contra de los abusos del las fuerzas militares en nuestro país).

Esta es la justicia ciega de México, de irresponsabilidad colectiva, sin capacidad para exigir responsabilidades a la administración y procuración de justicia. Los restos de un sistema autoritario que creímos dejar atrás hace mucho tiempo y que cada vez se asoma cuando se destapa una cloaca como esta. Así es la justicia ciega de México. Como diría Alejandro Jodorowsky, “En el país de los tuertos, anda con un ojo cerrado”.

sábado, 15 de enero de 2011

Bienvenidos

El Aula Virtual les da la bienvenida a los nuevos estudiantes del semestre Enero-Junio 2011. Esperemos que este espacio pueda mantener un diálogo activo y dinámico con ustedes sobre uno de los temas de mayor actualidad e importancia. Tal y como abrimos todas las clases, a partir de ahora, todo se trata de derechos humanos. Precisamente, a través de este medio, así como de Twitter y Facebook queremos ser parte de esa realidad cotidiana con la que a diario están inmersos. Los derechos, más que elucubraciones teóricas o doctrinales, forman parte de esa compleja realidad humana que el día de hoy en nuestro país, nos duele en lo más hondo de nuestras conciencias. Las progresivas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos, vengan de poderes públicos o privados, deben de ponernos en alerta sobre la necesidad de replantear en nuestras conciencias el valor de la dignidad de la persona humana. Este es el eje principal bajo el cual están cimentadas las pequeñas lecciones que desarrollaremos en el Aula. Estamos abiertos a cada una de sus inquietudes que surgan a lo largo del curso, así como de sus valiosas aportaciones que sin duda, enriquecerán este pequeño viaje de aprendizaje profesor-alumno estos meses. De nueva cuenta, bienvenidos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

El futuro de la educación pública universitaria

''¡No nos quitarán el derecho a protestar!'', ''¡Viva la Universidad! ¡Fuera la bota militar!'". Este ha sido el grito de centenares de estudiantes en las calles de Caracas ante la inevitable aprobación de la nueva Ley que pretende regular a las Universidades Públicas en aquel país, y lo que es más lamentable, promover la ideología socialista en las mismas a través de las reformas legales correspondientes. Nos parece lamentable este tipo de actitudes autoritarias del régimen oficialista, con la aprobación de este tipo de leyes que van en contra de la libre discusión de ideas imponiendo una ideología a los centros universitarios. Recordando un poco la historia mexicana, este experimento fue realizado a mediados de los años treinta en México, durante el régimen político del General Lázaro Cárdenas, con las reformas que pretendían implantar la educación socialista en nuestro país. Dicho experimento duró pocos años y fue duramente reprimido en ese entonces por el gobierno mexicano.

El deterioro progresivo del apoyo a la educación superior universitaria ha sido una constante no solamente en nuestro país, sino incluso en los países desarrollados de la misma Europa. El día de ayer, estudiantes italianos han protestado en contra de la reforma Gelmini, que propone reducir el presupuesto a las Universidades Públicas en los recursos destinados a la investigación y a los centros públicos, incluso en la misma Inglaterra, hace unas cuantas semanas, el Gobierno de aquél país, que había prometido en campaña no aumentar el costo de la matrícula universitaria, aumentó tres veces más de su costo. En México, el presupuesto a las Universidades Públicas no ha sido suficiente para abastecer a los Centros Universitarios, se habla de una grave y aguda crisis, de déficits económico.

Creemos que es lamentable y paradójico que a pesar de que el discurso político de los Gobiernos siempre es a favor de los recursos públicos a la educación, esto no se demuestra en los hechos. Parece estar demostrado que la mejor medicina para combatir la marginación y la pobreza es la misma educación, estos argumentos son bastante sordos cuando se esta en crisis. Sin embargo, parece ser que la generación de los jóvenes que nacimos hace un poco más de dos décadas siempre hemos estado en crisis, y esta parece nunca acabar, por consiguiente, los recortes financieros son más inmensos y la brecha educativa es más inmensa que nunca, pareciera ser que la lógica del mercado se ha vuelto cada vez más irracional. Esperemos que la educación como un derecho social fundamental en nuestras sociedades contemporáneas, y más ahora en nuestro país, vuelva a ser revalorado ya no solo por nuestros políticos, sino en conjunto por nuestra sociedad, para volver a exigir nuestros derechos que por apatía, lndiferencia y el sordo egoísmo a "los otros", que venimos cargando por muchas décadas nos haga recordar que cada vez son más los olvidados y marginados en este país, que en ocasiones lo único que buscan son mejores oportunidades, y que en muchas ocasiones, la necesidad de supervivencia hace que sus vidas cambien drásticamente. Por el bien de todos, esperemos que así sea.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Hoy: día internacional de la violencia en contra de la mujer



Lo que son para el hombre el color, la raza, la religión o la nacionalidad en los países conquistados, es el sexo para todas las mujeres en todo país; una exclusión radical de casi todas las ocupaciones honrosas. Los sufrimientos que se engendran de estas causas despiertan de ordinario tan poca simpatía, que casi nadie se ha fijado en la suma de dolores y amarguras que puede causar a la mujer el convencimiento de una existencia fallida y ahogada; […] Cuando considero el daño positivo causado a la mitad de la especie humana por la incapacidad que la hiere, la pérdida de sus facultades más nobles y de su felicidad posible, y el dolor, la decepción y el descontento de su vida, comprendo que, de lo mucho que falta al hombre por luchar para vencer y disminuir las miserias inseparables de su destino sobre la tierra, lo más urgente es que aprenda a no recargar, a no agravar los males que la naturaleza le impone, con egoísmos, injusticias y celosas preocupaciones que restringen mutuamente su libertad y la de su compañera.
John Stuart Mill, La esclavitud femenina, Capítulo XXXVI.

Hoy es el día internacional de la violencia en contra de la mujer, declarado así por un conjunto de naciones latinoamericanas y del Caribe durante los años ochenta en recuerdo a la triste masacre del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha definido a la violencia contra la mujer como: "todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada".

Quisieramos ser positivos el día de hoy, sin embargo, con enojo y rabia manifestamos nuestro desprecio hacia aquellas actitudes indiferentes de las autoridades que han coordinado institucionalmente la discriminación de género en Ciudad Juárez, Chihuahua. Hablamos de los feminicidios aún no resueltos por la Procuraduría de aquel Estado, así como la complicidad de todos los aparatos gubernamentales que se encuentran inmersos en las supuestas investigaciones, que ni el Gobierno Federal como local se atreven a transparentar, porque, tal y como aseveran la mayor parte de los investigadores serios en este país: "el corazón de la impunidad en este país reside en el Ministerio Público".

Tal y como hemos advertido en otros estudios presentados en esta misma Aula Virtual, existe una violencia de género institucionalizada en Ciudad Juárez Chihuahua. La misma Corte Interamericana de Derechos Humanos se ha encargado de poner a México en los reflectores internacionales por la condena al feminicidio en aquella ciudad fronteriza. Pero quizá lo más lamentable, es que aún no se han encontrado culpables y lo que es peor, existe negligencia de las autoridades para investigar, se han fabricado culpables, además, existe una negativa para exigir responsabilidades a los servidores públicos por las negligencias ocurridas con motivo de esas defectuosas averiguaciones.
"A partir de la información disponible en el expediente ante la Corte, se concluye que no se ha investigado a ninguno de los funcionarios supuestamente responsables por las negligencias ocurridas en el presente caso. En concreto, no se han esclarecido las graves irregularidades en la persecución de responsables y en el manejo de las evidencias durante la primera etapa de la investigación. Ello hace aún más manifiesta la situación de indefensión de las víctimas, contribuye a la impunidad y propicia la repetición crónica de las violaciones de los derechos humanos de que se trata" (Parr. 378 de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos).

Pareciera que las autoridades en nuestro país asumen la mentira y la simulación como verdadera mística en su actuar cotidinado. Sin embargo, bien cabe recordar la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, que con cierto pragmatismo afirmaba: "... toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada". Esperemos que la paciencia y la esperanza de las víctimas, así como de todas aquellas personas que sufren por la ineptitud de autoridades en estos crímenes, no se acabe o se termine desviando por cauces violentos.

AVDF





domingo, 3 de octubre de 2010

México, de nuevo culpable

El hombre es el más desnudo de todos los seres. No es nada más que voluntad, deseos encarnados, un compuesto de mil necesidades y he ahí que vive sobre la tierra abandonado a sí mismo, inseguro de todo, excepto de su miseria y la necesidad que le oprime. A través de las imperiosas exigencias renovadas a diario, los cuidados de la existencia llenan la vida humana. Con paso inquieto, echando en torno suyo miradas de angustia, sigue su camino en lucha con el azar y con enemigos sin número. Así va a través de las sociedades salvajes; así va ahora en plena vida civilizada. No hay para él seguridad alguna.
Schopenhauer, Dolores del Mundo.
Este viernes 1 de octubre, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó dos sentencias condenatorias en contra del Estado Mexicano sobre los casos de Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú, indígenas guerrerenses violadas sexualmente por miembros del Ejército Mexicano. La condena a México es por haber violado el derecho a una vida libre de violencia; a no ser torturada; a la integridad personal de los familiares de las víctimas; a la protección de la dignidad y la vida privada; a las garantías judiciales y a la protección judicial. Básicamente, se trató de la responsabilidad del Estado para el esclarecimiento de la verdad de los hechos y su responsabilidad por la falta de atención médica oportuna y especializada en el momento de la presentación de la denuncia penal. Asimismo, la CIDH advirtió de igual forma, que el Estado mexicano incumplió la obligación de adecuar la ley interna con los tratados internacionales.

Dos sentencias, que esperemos, tengan ecos en los oídos sordos de servidores públicos (incluidos los servidores de la administración pública y algunos del mismo Poder Judicial Federal) que se han mostrado apáticos y sordos ante el eco de Organismos Internacionales que denuncian y condenan el abuso de parte de malos integrantes de esta noble institución como lo es el ejército mexicano. No nos queda más que confiar en la buena voluntad del gobierno mexicano para de una vez por todas, reparar los daños y violaciones a los derechos humanos ocasionados a este grupo indígena.

Quizá una de las principales dificultades en los últimos años, ha sido la incapacidad de los ciudadanos para contar con la información que nos ayude a esclarecer de manera debida y certera cada una de estas violaciones a los derechos fundamentales. Esto sin duda alguna, ha generado suspicacia y gran recelo de parte de la opinión pública, ya que si no se cuenta con información veraz y oportuna de parte del gobierno, se comienzan a generar un sinnúmero de especulaciones (que pudieran resultar ciertas o no) en torno a la indebida actuación de determinados miembros del ejército mexicano.

Es en estos momentos cuando debemos pensar hacia donde queremos dirigirnos como nación, tal y como afirmaba el nobel de literatura mexicano, no nos queda sino la desnudez o la mentira. Seguir con la mentira oficialista de que la actuación desesperada, y en ocasiones arbitraria, en contra del crimen organizado va por buen camino, es cuestión de un debate más intenso, pero quizá lo que en esos momentos falte, sea una discusión pública sincera y abierta sobre lo que estamos dispuestos a sacrificar como ciudadanos comprometidos y responsables de este malestar que nos aquejó por varias décadas de manera silenciosa, y ahora parece asomarse bajo todas las manifestaciones de desintegración social, estallidos criminales y desgajamiento del Estado de Derecho. Todos los siglos son este presente. Hoy más que nunca, ha llegado el momento de decidir si ese presente se va al abismo junto con las buenas desesperadas intensiones del gobierno, sin compromiso social, o si somos capaces de asumir nuestra responsabilidad de esa libertad amenazada.